Zapatillas Bont Riot MTB

Ésta semana me ha tocado estrenar nuevas zapatillas para las rutas, en concreto las Bont Riot MTB

 

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Nunca había tenido unas zapatillas de carbono, y desconocía un poco su “funcionamiento”. Para empezar, diré que son moldeables, es decir, tras un pequeño proceso de “cocina” en el horno de casa, la zapatilla se ajusta al pie de cada uno como un guante. Os dejo un pequeño video que grabé como muestra:

La construcción de la zapatilla, como ya he dicho, es a base de carbono (suela + plataforma) y de microfibra, con inserciones de malla para una correcta transpiración del pie. El hecho de usar un compuesto de carbono es el siguiente: garantizar un máximo rendimiento con un peso mínimo. Y lo han conseguido. La construcción de estilo bañera de fibra de vidrio del chasis se ha reforzado con la inclusión de carbono a través de áreas de alta tensión. El carbono se ha intercalado entre las capas de la fibra de vidrio para maximizar la fuerza.

Para una correcta sujección al pie, tenemos dos vías:

  • Hebilla de velcro en forma de Z
  • Micro ajuste a base de raíl rígido

Una cosa que me llamó mucho la atención cuando estuve viendo las instalaciones de mi patrocinador General Outdoor Ibérica, fue una explicación que me hizo Iñaki, referente a la construcción de las hormas que utiliza Bont. Por regla general, los fabricantes utilizan una horma “standar” para sus zapatillas, digamos que sirven para cualquier tipo de pie. En cambio, Bont utiliza una horma “modulable” con la forma del pie, os dejo una foto de ejemplo un poco más abajo. Un lema que tienen Bont en su web es: “We make shoes for cycling, not walking.”

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Respecto al lema que os he puesto anteriormente, es cierto. Para mi gusto, las Bont Riot MTB no son unas zapatillas para andar. Es decir, te las pones y para desplazarte andando, son muy duras, no incómodas, pero una vez sobre la bicicleta, es como no llevar nada. Es como si esa “dureza” desapareciese y llevases algo blandito. Pero no, a la hora de andar, son rígidas, es decir, hacen su función de mandar la fuerza donde la tienen que mandar, pero sin ser molesto para el pie. Sobre todo esa “rigidez” se nota en subidas, envías al pedal toda la fuerza, parece que ayuda en la pedalada. A mí me lo explicó Iñaki cuando me las dio, y no terminaba de entenderlo, pero ha sido probarlas y el concepto ha quedado muy claro.

 

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Ya veis como volvieron a casa, su limpieza es muy agradecida, quedaron como nuevas en dos froteos. Y lo primero que hice tras volver, fue comentarle a Iñaki que en mala hora me había hecho probar las Bont… creo que una vez probado el carbono, es difícil volver a la normalidad 🙂